El Libro

Un Paseo por Vindobona

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“Un paseo por Vindobona” es una novela inspirada en “La Metamorfosis” de Franz Kafka y, como tal, no apta para entomófobos. Por muy oportunista que pueda parecer, el hecho de haberla publicado en Abril de 2015, justo cuando se cumplen 100 años de la primera edición en Leipzig de la obra de Kafka, es una mera coincidencia. Doy fe. Escribí el primer capítulo poco después de instalarme en Sofía (Bulgaria) en 2012, y la terminé en Marzo de 2014, sin ser en absoluto consciente de la mencionada efeméride. Dicho esto, podemos hacer honor al aforismo y proclamar: “Se non è vero, è ben trovato”.

La idea central parte de una especie de giro copernicano de la historia original. En este caso, el protagonista, Franz, se transmuta de insecto a ser humano, justo lo contrario a lo que le sucede al Gregor Samsa de 1915. A pesar de lo absurdo de la situación, el sujeto es aceptado con toda naturalidad por Annelisse, la inquilina del apartamento en el que ha tenido lugar la metamorfosis, que se convierte en su pareja, y por un paciente del hospital donde ella trabaja, llamado Pacheco, que se erige en su mentor. Desde el primer momento, Franz da muestras de una extraordinaria capacidad de aprendizaje en todos los campos, aunque también podríamos llamarlo mimetización. La velocidad que alcanza el proceso obliga a Pacheco y Annelisse a actuar con rapidez, antes de que Franz llegue a convertirse en una presencia incómoda y difícil de explicar. La decisión que en última instancia adoptan persigue integrarle en sociedad sin despertar suspicacias, pero ésta acaba provocando un inesperado desenlace.

Tal y como explico en el prólogo del libro, el título pretende dar una pista sobre su carácter itinerante y desenfadado, a través de la expresión “paseo”, al tiempo que indicar el lugar de la acción: Viena. Para no ponerlo tan fácil, y también para evitar el riesgo de que sea confundido con una nueva guía turística, decidí latinizar el nombre y utilizar el término “Vindobona”. Soy consciente de que el literal “Un paseo por Vindobona” puede representar una cierta pirueta semántica, y debo confesar que un título como “La Antropomórfosis” nos acercaría más al contenido de la obra, pero he decidido huir de lo evidente.

El texto está lleno de analogías y simbolismos, que en ningún momento me he propuesto disfrazar, sino todo lo contrario, hacerlo bien patente. Se puede afirmar, con permiso de Hume, que he trabajado a fondo el proceso de “Asociación de ideas”, aunque no en su vertiente filosófica, sino como recurso subyacente en la propia gestación del concepto. Partiendo del inicio “metamórfico” del primer capítulo, el proceso comienza a manifestarse ya desde las primeras líneas, entrelazando el devenir del relato con frecuentes llamadas entrecomilladas que encuentran su explicación, en muchos casos generosa, en los denominados “Comentarii”.

Al respecto de los “Comentarii”, he pretendido ir más allá del puro recurso a la “nota a pie de página”, o al “apéndice”. De manera deliberada, he querido elevarlos de rango y darles vida propia. Tanto es así, que no siempre el texto principal ha justificado por sí solo el comentario, sino que en ocasiones también se ha producido el fenómeno inverso. En todo caso, los “Comentarii” no persiguen ninguna función didáctica, ya que no ha sido mi intención ofender la inteligencia o conocimientos del lector, sino sólo ofrecerle alguna pincelada sobre el tema en cuestión. Es decir, dichos apuntes nunca han aspirado a ser exhaustivos, pero sí rigurosos y, en la medida de lo posible, anecdóticos.

Como reflexión final sobre “Un paseo por Vindobona”, y llegado pues el momento de ponernos trascendentes, he decidido auto-citarme con el último párrafo de su prólogo, satisfaciendo así al unísono el ego y el principio de economía narrativa: “La gran cualidad del pensamiento es que es libre. Ya nos encargamos nosotros de ponerle las cadenas. Su peso y sus chirridos serían insoportables, si no fuera por nuestra extraordinaria capacidad de reírnos de nosotros mismos y de mirar al mundo con ironía. Y en mi opinión, no existe momento en que nos tomemos las cosas más en serio, que cuando la ejercemos”.

(Para más detalles y curiosidades sobre el libro, aconsejo visitar la sección de “Apostillas”).